Resultado revisión de literatura

¿Está la cultura lectora en vías de extinción? Esta es una pregunta a la que estudiosos como Ostria, Barbero, Méndez Anchía, Gallardo, entre otros han intentado darle respuesta en los últimos veinte años.
Cerrillo Torremocha (1999) afirma que estamos en una época en donde se lee  y se escribe muchísimo, pero se hace diferente: la Red ha modificado  la manera en que leemos y nos enfrentamos al texto incluso hay cierta vergüenza al reconocer que leemos:
Aunque nunca se ha leído tanto como ahora ni nunca han existido tantos lectores, leer no está de moda; al contrario, es una actividad muy poco valorada por la sociedad, por los medios de comunicación y, particularmente, por los jóvenes: a muchos adolescentes, de los que leen habitualmente, les da vergüenza reconocer ante sus amigos que son lectores. Por otro lado, históricamente, los grandes lectores han sido considerados como «tipos raros» o locos” (Cerrillo, parr. 1)
Es urgente modificar esta situación que Cerrillo describe. Si bien es cierto que en los planes y programas de estudio de Costa Rica la lectura  y la lectura literaria está presente no logramos que los muchachos lean, no hay porcentajes claros pero los docentes constantemente se quejan de ello. El grito por un cambio se da en todos los niveles y no es propio de Costa Rica. Ya Cerrillo lo hacía en España:
“Presentadas con sinceridad y honestidad pueden ser aceptadas por los escolares, pero debemos demostrarles que esas lecturas serán importantes para ellos, para su vida, para su presente y para su futuro, al tiempo que les permitirán compartir con otras personas pensamientos o emociones, sueños o inquietudes. En cualquier caso, deberían ser lecturas seleccionadas con criterios y por méritos literarios y no por otros valores que pudieran contener; serán lecturas, además, adecuadas a la capacidad comprensiva e interpretativa de lector a quien se dirigen, que les ayuden a despertar la imaginación y a interpretar el mundo”.(Cerrillo, parr.12)
En nuestro país, Isabel Gallardo ha abogado por un cambio. Es necesario, sostiene, leer de manera diferente:
“Este último tiene que cambiar la manera de enseñar literatura, adaptarse a las nuevas épocas y buscar, no que el grupo estudiantil se convierta en un experto crítico literario, sino en promover la competencia comunicativa, en la que el acto de leer permita no solo comprender el texto, interpretarlo y disfrutarlo, sino también desarrollar las habilidades comunicativas para desenvolverse en el mundo: leer, escribir, escuchar y hablar” (Gallardo, 2008, pp. 2-3).
En ese sentido son varios los trabajos que se han realizado. En el 2005 Marielos Murillo publica un trabajo titulado La lectura en la escuela costarricense. Algunas reflexiones. En él la autora revisa los programas de estudio para analizar cómo se aborda el concepto de lectura dentro de los lineamientos del Ministerio de Educación Pública y cómo postulan que este proceso debe ser interactivo pero en la práctica se estudia por niveles, cada uno de ellos desarticulado y aislado.
En secundaria, Gallardo tiene dos trabajos en los que intenta dar respuesta a los porqués de la falta de lectura en los jóvenes. Incluso en uno de ellos (2008) describe tres propuestas que los mismos docentes utilizan en las aulas para hacer más atractivo la lectura y análisis literario. Las propuestas son de diversos medios: audiovisual, plástica, entre otros. En el estudio sostiene que los docentes que emplearon estas estrategias en sus clases lograron interesar más a los muchachos por la lectura.
En la Universidad de Costa Rica también se han hecho algunos Trabajos Finales de Graduación donde se recomiendan abordajes diferentes a las “lecturas obligatorias” que se deben estudiar en los colegios. Así encontramos propuestas en relación con el ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha (2005), en donde se propone realizar un taller artístico.
Ese mismo año (2005)  Yorleny Méndez pone bajo la lupa el cuento “La compuerta número 12” propuesto (antes del 2011) para sétimo año
Y en el 2007, Catalina Ramírez analiza las estrategias metodológicas que los profesores emplean cuando estudian el análisis literario. Se concentra en sétimo año y el estudio lo realiza en el Liceo de Heredia. Estas estrategias son desmotivadoras, aburridas y no trascienden el texto. Muchas de ellas consisten en proporcionarles fotocopias y contestar un cuestionario.
En el 2009, Fonseca y Gallardo hicieron un proyecto de investigación con un grupo de jóvenes de octavo año. Seleccionaron algunas herramientas de la Web (Alice, blog y power point) y trataron de que los muchachos expresaran sus opiniones del texto literario empleando alguno de estos programas. Según el informe de investigación, el manejo del instrumental resultó sencillo pero el análisis del texto presentaba deficiencias e intentan buscar una respuesta a ello:
“Finalmente es interesante observar como la juventud actual, a pesar de manifestar una destreza innata en el manejo de programas de computación, tiene una gran dificultad para comprender  un texto lineal, tradicional que supone una forma de lectura que no está acorde con sus lecturas actuales, caracterizadas por la fragmentación, la participación y la rapidez. Quizá no es que no comprendieron el cuento, sino que leyeron fragmentadamente, solo lo que les interesó apegándose a su norma de lectura como buenos nativos digitales que son; sin detenerse en los detalles, sin profundizar ¿Tendrá la escuela que enseñar a leer de otra forma, adaptándose a esta era que se aleja a pasos agigantados de Gutenberg? Con esa incógnita, se iniciará una nueva búsqueda de respuestas”. (Fonseca y Gallardo, 2009, p. 73)
De nuevo aquí se evidencia, como se ha expuesto en líneas anteriores, que los muchachos tienen una forma diferente de leer el texto en blanco y negro. Una de las características que predomina es la fragmentación de la lectura. Esto es un punto que necesariamente debe contemplarse a la hora de realizar la propuesta multimedial.